Vivir en un faro

Antiguamente, para que los barcos no chocaran con tierra firme por la noche, muchos países instalaban grandes torres en sus costas (o incluso dentro del mar), donde además colocaban una fuente de luz. Esas torres se llaman faros.

Pero los faros necesitan un farero o farera que los cuide para atender sus necesidades cotidianas: encender la luz, cambiar los focos, enviar y responder mensajes de radio, avisar al servicio de guardacostas si hay una embarcación en problemas, y un montón de otras tareas.

¿Te imaginas cómo es la vida dentro de un faro?

Leonardo da Costa, el farero de Cabo Polonio (Uruguay) nos muestra en una película cortita cómo es su vida cotidiana como guardián del faro, una profesión cada día más rara, pero tan bella como la luz que guía a los barcos en la noche profunda del océano.