Manual de escultismo del Sr. Baden-Powell

¿Qué pasaría si te hubieras extraviado en un bosque, en una jungla, en la tundra, en la montaña o en el desierto? Imagina además que no tienes ahí a nadie a quien pedir ayuda. Bueno, sí, a dos o tres de tus mejores amigos o amigas. ¡Pero ningún papá ni mamá! ¿Qué harían? ¿De dónde obtendrían agua y alimentos? ¿Sabrían leer las señales de su cuerpo, del clima, las huellas de los animales?

Pues todo eso y más imaginó el señor Robert Baden-Powell que debía saber una persona para ser autosuficiente. Así que a lo largo de su vida como militar, se dedicó a recopilar experiencias de rastreo, exploración y sobrevivencia de distintas tribus de la India y de África. Y también, de los libros que existían en su época sobre las tradiciones de los pueblos indígenas del continente americano.

Desde antes, sin embargo, él y sus hermanos ya eran un poco así, según lo contó él mismo:

«La mejor época de mi vida fue cuando recorrí el mar a lo largo de las costas de Inglaterra, como scout marino, en compañía de mis cuatro hermanos. No éramos scout marinos realmente, pues los scout marinos no habían sido creados todavía. Pero contábamos con un bote de vela de nuestra propiedad, en el que vivíamos y hacíamos travesías, sin importarnos la estación o la clase de tiempo. A veces gozábamos y a veces teníamos dificultades a causa del mal tiempo. Pero aceptábamos por igual lo difícil y lo fácil.

«Más tarde, en mis horas libres, durante mis días escolares, practiqué el escultismo en los bosques cazando conejos y guisándolos; observando los pájaros; siguiendo las huellas de los animales y otras cosas semejantes».

¿Te imaginas qué divertido? Herramientas de exploración, mapas, brújulas, técnicas de rastreo y acecho, plantas, animales, primeros auxilios, cocina, trabajo con madera, construcción y manejo de botes…. Pues con todo eso, Baden-Powell escribió varios libros. Pero el más importante fue Escultismo para muchachos.

*Obvio que Agnes, la hermana de Robert, lo regañó porque solo hablaba de muchachos en el título “¡¿Y las chicas qué, grandísimo menso?!”, le debe haber dicho, porque poco después, hermana y hermano pusieron manos a la obra para incluirlas también a ellas y crearon “Un manual para las muchachas guías”. Toma en cuenta que eran otros tiempos. Hoy, sin duda, el manual sería –como siempre debió ser– el mismo para ellas y ellos.

¿De qué trata el libro?

De un montón de cosas útiles, como aprender a construir balsas o refugios, encender fogatas, encontrar el camino durante el día o la noche, obtener alimento de frutos y raíces; leer las huellas de los animales (para saber, por ejemplo, si un animal camina asustado o tranquilo, si lento o rápido), y también de la gente (pisadas, caballos, bicicletas, automóviles), a fin de deducir lo que ocurre y tomar mejores decisiones. ¿Qué más? Ah sí, hacer señales de humo, leer mapas, usar la brújula para orientarse y el bordón (un palo fuerte graduado en centímetros y decímetros) para diversas tareas: saltar zanjas, medir la profundidad de un río, construir una camilla y aun como arma.

Todo eso que es increíblemente útil en muchas situaciones. Por ejemplo, si te dedicas a alguna disciplina científica y trabajas en la Antártida, en la Selva Lacandona o en el océano. Pero, además, también suena divertido, ¿no?

Si te gustaría intentarlo, además de descargar el libro en el enlace que te dejamos antes, aquí tienes unos consejos con los que puedes empezar.

Ilustración: Alonso Gordillo.

  1. Explora No importa si estás en el bosque, el parque, el zoológico, el museo o tu casa. Todo lugar es bueno para la exploración y el descubrimiento.

  2. Anota Lleva una bitácora de tus exploraciones. Agrega fotos o dibujos ¡y haz mapas!

  3. Aprende a usar la brújula Con ayuda de tu brújula, anota cada cambio de dirección en tu ruta y trata luego de volver en sentido inverso, usando sólo tus notas y tu brújula. (Si hay sol y eres observador, con el tiempo, podrás orientarte con un reloj de manecillas; y de noche, también a través de las estrellas).

  4. Observa ¿Qué significa un cielo gris? ¿Y un cielo rojo al atardecer? ¿Y al amanecer? ¿Qué significa si llega primero el viento que la lluvia? ¿Y al revés?

Sin duda, hay mucho por aprender. Como la clave Morse o los amarres y nudos (de rizo, de pescador, vuelta de braza, etc.) o técnicas de construcción. Pero ya te enterarás de ellas, si tienes suficiente curiosidad. Es más, si lo piensas, aunque vivas en una ciudad, seguro que ya sabes deducir un montón de cosas a partir de tus observaciones. ¿Te animas a compartirnos alguna?

—Por Alberto.