La Casa

Por: Beatriz Ferro

Ésta es nuestra casa.
Aquí viven los que más queremos.
Y estamos nosotros
y el perro y el gato
y los amigos que vienen por un ratito,
a jugar.

Ilustración: Gabriela Soriano.

La casa guarda cosas que necesitamos todos los días: los alimentos, la cama, el agua, el jabón, la ropa y el cepillo de dientes. Guarda lo que necesitamos a veces: las tijeras, el reloj, el papel para envolver paquetes, los lápices y la pasta para los zapatos. Y guarda lo que más nos gusta: los dulces, los juguetes, los libros y el pan con queso.

Seguramente en todas las casas hay pequeños lugares misteriosos: un cajón, un cestito o una caja; dentro hay un rollito de hilo, un botón, una cinta vieja, un papelito arrugado y algunos tornillos. Nadie sabe para qué sirven ni quién los puso ahí. Pero nadie los tira.

Nuestra casa también guarda las fotografías de nuestros padres cuando eran niños, y las de la abuela y el abuelo. Y las tarjetas postales, los caracoles que trajimos de la playa, los bonetes del último cumpleaños… ¡todos los recuerdos!

Además, la casa guarda calor. En invierno, cuando volvemos a casa, la encontramos tibia. En verano, si la casa está bien construida, guarda el fresco. Por eso, para que esté como nos guste y sin humedad, es necesario que tenga un buen techo, buenas paredes y buenos pisos.

En una pared de la casa hay un calendario.
Muestra el día que es hoy y el mes y el año.
Debajo de esa hojita están las otras; son todos los meses por venir, con sus días para divertirse y sus noches para dormir.
¿Dónde estaremos entonces?
En este lugar nuestro,
en casa.


Aquí puedes descargar “La Casa”, bien y bonitamente diseñada para ti, para que la imprimas en una hoja de papel tamaño CARTA y la pegues donde gustes: en el periódico mural, en la pizarra de avisos en la calle, en la coquetería de un poste de luz, en la puerta del salón o en un libro álbum que estés por hacer: ¡clic, clic, clic!