Costumbres peligrosas

Los siguientes consejos de cómo comportarnos en la mesa nos los contó un día el escritor Alonso Ruvalcaba, quien los leyó en un libro de la época medieval.[1] Síguelos y compártelos, para que ya no te regañen a la hora de la comida.

  1. No poner la pierna sobre la mesa. (De acuerdo).

  2. No tomar la comida del plato del vecino sin antes pedirle su consentimiento. (Ajá).

  3. No limpiar el cuchillo en la ropa del vecino de mesa. (¿Ajá?).

  4. No hacer nudos en la mesa, a menos que el anfitrión así lo pida. (¿Perdón?).

  5. No poner los ojos en blanco ni hacer caras horribles. (Suena… ¿razonable?).

  6. No dejar aves, escarabajos ni serpientes sueltas en la mesa. (¿?).

  7. No prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa. (¡¡…!!).

  8. Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa. (Con permiso).

¡Y hay más! Pero imagínate lo que habría sido de aquel tiempo si alguien no se hubiese tomado la molestia de escribir algunas mínimas normas de comportamiento como éstas.

Por nuestra parte, nos pasmó la advertencia que nos hizo Alonso antes de despedirse:

“Yo, por lo pronto, les digo su ‘ai se ven’ a los modales. Empezaré por comer tacos con cubiertos, pondré los ojos en blanco, haré caras horribles, dejaré mis serpientes en la mesa y les prenderé fuego a mis compañeros. Ya saben a lo que le tiran”.

Así pues, mejor será no invitarlo a comer muy pronto. O quién sabe. Quizá un mal año de éstos que se acabe el mundo.