Batallas perdidas y ganadas

¿Qué fue de Lengua de Gato? ¿Y mis 6 ejemplares faltantes? Tales fueron, más o menos, las preguntas que nos hicieron y no supimos responder en su momento. En parte, porque aun cuando era evidente que no podíamos continuar, esperábamos hallar el modo de hacerlo y retomar el proyecto.

Como suele ocurrir con decisiones que se postergan indefinidamente, el silencio terminó por tragarnos y no aclaramos la situación. Te pedimos una disculpa por eso.

Ocurrió que nos topamos con una verdad fea: para imprimir 12 ediciones, necesitábamos 500 suscriptores y en un año reunimos, apenas, alrededor de 100. A fin de suplir esa falta, sin embargo, produjimos, vendimos y distribuimos algunos souvenires y, gracias a eso, resistimos un poco más.

Ilustración: Gabriela Soriano.

Aun así, Lengua de Gato la hacemos un puñito así de gente. Nuestras ocupaciones no siempre nos permiten invertir el tiempo y dinero necesarios para sostener el proyecto. Por eso, en este año de silencio, tratamos de imaginar otros modelos de trabajo que, a pesar de nuestras limitaciones, nos permitieran seguir haciendo un periódico infantil. Al final, parece que dimos con una idea práctica que quizá, con suerte, resulte además entretenida.

El propósito es sencillo: corresponder con nuestro trabajo a la generosidad de las familias suscriptoras (que quedaron esperando los números del 7 al 12), tanto como a nuestra vocación y deseo.

Bautizamos la idea como Lengua de Gato: EDICIÓN GUERRILLA.

(Paréntesis necesario)

Espera. Antes de contarte de qué va, saldemos un detalle más: a partir de ya nos pondremos en contacto con las familias suscriptoras, para devolverles la mitad del dinero correspondiente a los 6 números faltantes. Si eres suscriptor/a y, por algún error en nuestra base de datos, no recibieras ese correo, en el transcurso de hoy (viernes 23 de agosto de 2019), por favor escríbenos para remediarlo a: suscripcion@lenguadegato.club

G de gato, ¡g de guerrilla!

  1. Trataremos de actualizar este blog cada semana (digamos los viernes) con un archivo para descargar. Ese archivo consistirá en UNA SOLA HOJA TAMAÑO CARTA que te pediremos imprimir en blanco y negro. Lo más sencillo posible.

  1. Recuerda: la edición se llama Guerrilla. Tratemos, pues, de ser cuidadosos/as con nuestra clandestinidad. De otro modo, cierto niño podría terminar en la dirección o alguna mamá explicando ante la junta de vecinos el daño a la propiedad pública… Ármate de valor (y de una cinta adhesiva adecuada para el caso).

  1. Busca un lugar accesible en tu radio de acción: postes, pizarras de avisos, el periódico mural de la escuela, algún portón amigable… Lo importante es que sea un sitio con tránsito de potenciales reclutas. Pega ahí la hojita suelta de vez en vez. Tal vez, siguiendo tu ejemplo, alguien más te ayude o releve pronto. Seremos una comunidad secreta, pero (ojalá) visible en nuestro ánimo compartidor.

Y eso es todo. Deja el resto en nuestras garritas.

Zas, ¿cuándo empezamos?

Ya mismo, recluta, ya-mis-mo (haz clic en el botón).

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¡Mucha suerte! Sé valiente y recuerda siempre las sabias palabras del maestro:

el oscuro miedo al camino el lado es.

(O algo así… lo que sea que haya querido decir el viejo).

Otra vez, siempre: gracias por tu paciencia y generosidad.